Lista de compras en el barrio chino de Belgrano
Salsa de ostras, aceite de sésamo y qué más vale la pena
Publicado el 14 de marzo
Ir al barrio chino de Belgrano a comprar para la semana no es lo mismo que caer un sábado a la tarde a mirar vidrieras. Si vas con una lista corta y sabés qué estás buscando, en cuarenta minutos salís con la alacena armada para varios platos. La idea de esta recorrida es esa: que la compra rinda para wontons, para un salteado de pastrón y para una sopa de huevo y cebollín, no que se agote en una sola receta.
Empezá por lo líquido. La salsa de ostras aparece en casi todos los locales sobre la avenida, y las marcas que se consiguen fácil suelen tener una versión con y sin glutamato agregado; para el salteado de pastrón, la de sabor más profundo aguanta mejor el fuego alto. El aceite de sésamo, en cambio, conviene comprarlo en frasco chico: se usa de a gotas al final, y abierto se pone rancio en pocos meses. Si no encontrás el tostado oscuro, el claro sirve, pero bajale la cantidad porque es más suave.
El jengibre fresco se elige por peso y firmeza, no por tamaño: un trozo del porte de un pulgar alcanza para dos comidas. Los fideos de trigo para saltear tienen que ser los anchos y planos, no los finos de sopa, porque resisten el wok sin pegarse. Y entre las conservas que rinden, los brotes de bambú en lata y el cerdo desmenuzado resuelven una cena sin planear. Cuando algo no aparece, el reemplazo más honesto es la salsa de soja oscura con un poco de azúcar: no es igual, pero funciona.
Leer etiquetas sin marearse es más simple de lo que parece: mirá el orden de los ingredientes y la fecha de vencimiento, nada más. Si el primer ingrediente es azúcar o agua, dejalo en la góndola. El resto es costumbre de barrio.