Encuentro de plegado · Villa Crespo
Wontons de pollo a mano
Doce personas alrededor de una mesa larga, dos rellenos distintos y una discusión larga sobre cuánto jengibre va. Se congelaron tandas para la semana.
Cada receta que publicamos pasó antes por una mesada chica, por un wok prestado o por la cocina de una abuela que ya no está. Estas son algunas de las mesas que armamos en Buenos Aires y los platos que salieron de ahí.
Encuentro de plegado · Villa Crespo
Doce personas alrededor de una mesa larga, dos rellenos distintos y una discusión larga sobre cuánto jengibre va. Se congelaron tandas para la semana.
Cena de domingo · Almagro
La receta que más variantes tiene según la casa. Acá la hicimos con fideos de trigo gruesos, cebolla morada y salsa de ostras al final, fuera del fuego.
Recorrida de compras · Barrio chino de Belgrano
Salimos con una lista corta: aceite de sésamo, jengibre fresco, fideos y una salsa de ostras que rinde. La idea es que alcance para más de un plato en la semana.
Si querés ver el archivo completo de encuentros y recetas probadas, está en nuestras notas de cocina.
Jews Love Chinese empezó como una libreta compartida entre dos cocinas de departamento en Villa Crespo y Belgrano. Con los años se armó un grupo chico de gente que prueba, corrige y anota: recetas que salen bien en una hornalla común, con ingredientes que se consiguen en el barrio y sin pretensiones de restaurante.
No somos chefs de televisión ni tenemos un equipo grande. Somos cocineros de fin de semana, hijos y nietos de familias que mezclaron tradiciones en la misma olla, y vecinos que aprendieron a comprar jengibre fresco sin que se seque en la heladera. Lo que publicamos pasó antes por nuestras mesas.
Recetas de familia y pastrón
Aprendió a salar pastrón en la cocina de su abuela, en Once, y a saltearlo con fideos cuando se mudó sola. Revisa cada receta de carne que publicamos antes de que salga, y es la que insiste en que un buen pastrón no necesita más que mostaza y paciencia.
Wontons, caldos y plegado
Plegó wontons durante años en la cocina de un local familiar sobre Arribeños. Sabe cuánto jengibre aguanta un relleno de pollo sin taparlo, y arma las tandas de congelado que después repetimos en las recetas. También lleva la lista de compras del barrio chino.
Encuentros y mesas compartidas
Organiza las cenas presenciales en Buenos Aires: consigue el espacio, arma la lista de quién trae qué y se encarga de que nadie se quede parado sin tarea. Cocina poco en casa, pero sostiene la logística de cada encuentro con una precisión que agradecemos todos.
Ingredientes y notas de alacena
Recorre el barrio chino de Belgrano cada dos semanas y vuelve con notas sobre salsa de ostras, aceite de sésamo y reemplazos cuando algo no aparece. Escribe las fichas de ingredientes y prueba cada marca antes de recomendarla en las recetas.
No hubo un plan maestro. Hubo una mesa, después otra, y un cuaderno donde anotábamos qué funcionaba en cocinas de departamento con una hornalla y poco espacio.
2019
Empezamos transcribiendo las recetas que quedaron sueltas en papelitos: wontons de pollo con jengibre, pastrón salteado con fideos, sopa de huevo y cebollín. Muchas estaban a medias, con medidas "a ojo" y notas al margen. Las probamos una por una en una cocina de dos metros y anotamos qué había que corregir.
2020
Salieron las versiones definitivas de tres platos base, pensadas para rendir en tandas chicas y congelarse. Sumamos la lista de compras del barrio chino de Belgrano: salsa de ostras, aceite de sésamo, jengibre fresco y fideos de trigo. La idea era que una sola recorrida sirviera para varias comidas de la semana.
2022
Juntamos a doce personas en una casa de Villa Crespo para cocinar en grupo. Cada uno trajo una receta de su familia y salieron variantes que no teníamos anotadas: unos usaban más azúcar en el agridulce, otros freían el pastrón antes de saltearlo. De ahí salió la costumbre de grabar lo que se dice mientras se cocina.
2024
Armamos talleres cortos de plegado de wontons y de salteado en wok, siempre en cocinas reales y no en aulas. Empezamos a publicar las historias de las familias que cocinan mezclando tradiciones, con sus propias palabras y sus propias medidas. El archivo creció más rápido de lo que esperábamos.
Ahora
Seguimos publicando recetas probadas, notas de ingredientes y relatos de barrio. Organizamos encuentros presenciales en Buenos Aires donde se cocina en grupo y se comparte la mesa. Si tenés una receta que se cocina en tu casa, la leemos y la probamos antes de publicarla.
Jews Love Chinese nació de una pregunta simple: qué pasa cuando dos cocinas de inmigración se sientan en la misma mesa. La judía que llegó con las abuelas y la china que se armó en las esquinas del barrio. No buscamos una fusión prolija ni de restaurante. Buscamos lo que realmente se cocina en departamentos chicos, con una mesada, un wok prestado y una olla que ya tiene años.
Ninguna receta entra al sitio sin haber pasado por una cocina real. Ajustamos cantidades para dos o tres porciones, anotamos qué se puede adelantar y qué no, y dejamos claro cuándo un ingrediente se puede reemplazar sin arruinar el plato. Si algo no funciona en una cocina de barrio, no lo publicamos.
Trabajamos con lo que hay: salsa de ostras del local de Belgrano, jengibre fresco de la verdulería de la vuelta, pastrón de la fiambrería de siempre. Las listas de compras están pensadas para que rindan en varias recetas de la semana y no para un solo domingo especial.
Cada plato que publicamos viene con alguien atrás. Una tía que plegaba wontons los viernes, un vecino que enseñó a saltear sin quemar el ajo, una madre que mezcló la sopa de huevo con el caldo de pollo de casa. Esas voces son las que sostienen el proyecto y las que aparecen en cada encuentro presencial.
Lo que esperamos de todo esto es simple: que más gente se anime a cocinar en su casa, que las recetas de familia no se pierdan y que la mesa compartida siga siendo el lugar donde se cuentan las cosas importantes.